proceso de galvanizado

¿Sabes qué es el proceso de galvanizado?

El proceso de galvanizado es una técnica que se usa para proteger el acero de la corrosión desde hace más de 250 años. La corrosión  es causada por una características de los metales cuando son sometidos al aire y a la humedad. Estos tienden a volver a su forma original, normalmente un estado de mineral. Lo hacen a través de una reacción química o electroquímica con el medio ambiente.

¿Para qué se usa el proceso de galvanizado?

El proceso de galvanizado consiste en la inmersión de piezas de acero en zinc fundido para protegerlas de la corrosión y potenciar su fortaleza mecánica a los golpes y a la abrasión. Muchos confunden el galvanizado con el zincado. Muchas fuentes hablan de ellos como sinónimo. Pero realmente se trata de técnicas distintas, determinadas por el uso que se le dará al material.

El proceso de galvanizado puede ser en caliente, por inmersión o al fuego. Consiste en introducir piezas de acero en zinc fundido, a una temperatura aproximada de 450°C hasta lograr un recubrimiento de 7-42 micras o de 45-200 micras. Al alearse metalúrgicamente el zinc con el acero, se crea una capa que tiene una gran adherencia, muy resistente a los golpes y de gran dureza, especialmente indicada para su uso en el exterior y en ambientes húmedos o corrosivos.

El proceso de zincado es un proceso de electrodeposición, es similar al cromado o cobreado. También es llamado a veces (erróneamente) galvanizado en frío. En este proceso, la capa de zinc es de 5-20 micras. Al ser esta capa más fina que la del galvanizado, suele ser un procedimiento adecuado sólo para interiores. Las piezas quedan más suaves y uniformes, aumentando su valor estético. Por eso, a veces se habla de pequeñas piezas de electrónica galvanizadas, por ejemplo, cuando en realidad son zincadas.

Esperamos que te sea de utilidad esta información, para la hora que elijas tus materiales.